Conversaciones en la web social: perdón por la redundancia


Era algo que antes sólo sospechaba pero que ahora sé con seguridad: la web social es un foro público de discusión inigualable… nada más y nada menos. La web social ha puesto los medios para que cada uno de los miembros de la pequeña comunidad websoc13 hayan tenido la oportunidad, por un lado, de exponer su propio pensamiento al juicio de los demás para que de su mano, aquél haya podido seguir alimentándose y creciendo y, por otro, haber podido acceder al pensamiento de los otros y, juzgándolo, integrar materiales y conectar ideas. La comunidad websoc13 (sería muy simple llamarla asignatura desde mi punto de vista) se ha convertido, para mí, en algo especial: en un espacio informal de aprendizaje y, por tanto, de conversación. ¿Acaso no hemos hecho otra cosa que conversar? Casi como un juego, entre conversación por aquí y chascarrillo por allá, hemos hecho buena las palabras John Seely Brown:

“maybe the learning has to do with learning how to join, or you learn to join, and once you join now you marinate in that, and learning isn’t something you do consciously. It is something you absorb. And so there’s something that most serious learning often happens through an osmosis process that once I dwell in the set of the experiences things are getting integrated in my head not necessarily consciously, because there’s a tremendous amount of tacit knowledge that I’m kind of being exposed to in these kind of communities. And I just start to integrate, assimilate, let things gel, and it’s not particularly conscious”.

Dicen que la mejor improvisación es fruto de una buena preparación. Una buena conversación es, en gran medida, pura improvisación; surgen sin pretenderlo; aparecen por sorpresa o no aparecen. Por eso hay que estar bien preparado y atento; la web social nos puede tener guardada una buena conversación en cualquiera de sus calles y aquí las calles tienen nombres como Twitter, Google+, Facebook, blogs, etc (estaría muy bien que alguna avenida llevase el nombre de una biblioteca, ¿no?). A mí, esto que cuento, me ha pasado; la interacción con el resto de compañeros me ha proporcionado innumerables momentos de, podríamos llamarlo, conexión mental. Podría recordar aquí cientos de esos momentos, pero dado que, por aquello de la extensión, eso lo dejaré para cuando escriba el libro (es broma, por supuesto), me gustaría rememorar uno en concreto, no por el contenido, que también, sino porque me hizo gracia cómo la conversación se fue desenvolviendo en distintos espacios e implicando diferentes plataformas.

En una ocasión, @tonyatlantico compartió en Twitter un artículo:

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Como en el tweet me mencionaba (@jicabell), evidentemente consiguió captar mi atención y tras leer el artículo, mi entusiasmo fue tal que, tras marcarlo como favorito y retweetearlo, decidí compartirlo en Google+ (aquí la entrada enlazada):

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Y de repente la sorpresa. Lo que en principio podía ser un comentario más, la espontaneidad de +Mjose Websoc consiguió convertirlo en toda una conversación enriquecedora. A su reflexión no le faltaba ni le sobraba una coma; aunque larga, a mí se me hizo realmente corta (merece la pena leerla íntegramente); entre muchas otras cosas decía: “Muchos son a lo largo de la historia los que han tenido clarividencia de qué es la educación y cómo debemos educar a nuestros niños para enseñarles a aprender por sí mismos, para que el aprendizaje sea interesante, pero no les hacemos caso y cuando son como una esponja, ya de pequeños, matamos su interés haciendo el aprendizaje monótono, cuando menos y cuando más, terrorífico (…)No solamente no hemos evolucionado sino que estamos retrocediendo a pasos de gigante (…)no me extrañaría que volvamos a la palmada con la regla o a las orejas de burro, para que el ministro Wert y sus colegas se queden tranquilos pensando que los chicos están “disciplinados”, “mano dura” y no respeto es lo que se busca. Competitividad y no solidaridad”. No pude evitarlo y tuve que darle mi opinión. Después de una breve consideración personal sobre la educación, le terminaba diciendo que precisamente había tocado estos temas de una forma más amplia en uno de mis posts. Mjose aceptó la invitación, agarramos nuestra conversación y cambiamos de calle. Ya en mi blog Mjose escribía: “En cuanto a Finlandia, estoy muy decepcionada, me encantaba oír o leer la pedagogía finlandesa, el respeto por la educación, los docentes, los discentes…… Nada, mentira, como todo, o no nos llega a todos. Mi hijo ha ido de erasmus a Finlandia y no ha podido disfrutar de las exquisiteces de la educación finlandesa, pues los erasmus tenían aulas separadas. Por favor, en España tendremos peor educación, pero no aislamos, y la educación que hay es para todos; mucho nivel finlandés, sí, pero para ellos….., como siempre y como todo”. De repente, uno de mis mitos se terminaba de derrumbar; en la misma semana que Mjose me contaba esto, había visto un vídeo en el que Dolors Reig comentaba que la educación debería “producir” ciudadanos responsables y felices y que Finlandia el tema de la felicidad muy asimilado no lo tenía; el dato que aportaba era demoledor: Finlandia es el país de Europa con la mayor tasa de suicidios. Está claro que no conviene idealizar demasiado, sólo lo justo.

Aquí quedó la cosa hasta que un día andaba David Rodríguez de paseo por Google+ y decidió pararse a mirar el escaparate de mi publicación y entrar a comentar. De nuevo la sorpresa; qué gusto comprobar que la conversación permanecía viva. David comentaba que “si en algo nos alegra una asignatura como ésta (y me atrevo a hablar tanto por Tony como por mí) es en conseguir que le veáis el valor de aprender, de compartir y de discutir. Y de ser críticos, sin duda, también con el modelo educativo (…) Esperemos no haberos aterrorizado con nuestro modelo docente :-)”. Mjose contestó primero: “Bueno David, aterrorizada no, pero un poco acobardada por los tiempos, sí que estoy (para qué negarlo), pero contenta. Si algo identifica a esta asignatura es colaboración, comunicación con los otros compañeros; no nos conocemos y sin embargo, yo me siento y opino como “en casa”; la pena es que haya tan poco tiempo para asimilar tanto; no me da tiempo a reflexionar, como decías, lo tengo pendiente para cuando esté más tranquila y pueda desarrollar lo aprendido”. Yo, por mi parte, escribía: “Por fin una asignatura integral en la que no se nos obligase a olvidarnos de nosotros mismos y de nuestros conocimientos previos y poder opinar como si estuviésemos en casa como decía María José. Lo mejor no es que sepa que he aprendido mucho, sino que todavía no sé todo lo que puedo haber aprendido sin darme cuenta”. Fue curioso esta conversación; empezamos criticando ferozmente el modelo educativo impuesto justo en la semana en la que se aprobaba la enésima reforma educativa y terminábamos encomiando el modelo pedagógico de una “asignatura” insertada, paradójicamente, dentro de un marco académico tradicional. Esto puede ser considerado como todo un sabotaje, o mejor aún, una rebelión a bordo…¿prenderá la chispa?

No querría terminar este post sin hacer antes una última reflexión sobre el modo en que, al menos en mi caso, se han ido desenvolviendo las conversaciones en websoc13. Comentaba en una ocasión con Silvana (@silvawebsoc, qué feliz encuentro, qué grandes momentos) que me extrañaba cómo muchas veces se habían abierto conversaciones interesantes en los distintos foros que se descontinuaban porque parece que nos urgían las prisas por pasar a la siguiente lección. Lo que quería decir con esto es que me ha llamado la atención el modo de conversar que hemos desarrollado entre todos. Los diálogos, independientemente del número de intervinientes, se componían de una serie de turnos de palabra en las que los participantes dejaban un comentario y ya no volvían a intervenir más; si había réplica, no había contrarréplica, y si la había, provenía, normalmente, de una tercera persona (no me excluyo, por supuesto). También me parece paradójico que haya sido Twitter, precisamente la plataforma más restrictiva en cuanto a la longitud permitida de los comentarios, la red en la que ha habido más interacciones e interconexiones entre los miembros de la comunidad. Lo bueno y lo malo de Twitter, al mismo tiempo, es ser capaz de lidiar como ninguna otra red con las prisas que impone la circulación constante de información y contribuir de la misma forma a su aceleración. Puede que, de ser así, lo que se haya ganado en extensión se haya perdido en profundidad. Seguramente demasiadas conversaciones abiertas y muchos frentes temáticos interesantes a los que atender al mismo tiempo hayan sido la causa. Se me ocurre pensar que, puestos a adivinar el futuro de la web, quizá la fase “post-websoc13” de la que habla @rafavilwebsoc (no me gustan los jefes, pero si tuviera que elegir uno, sin lugar a dudas le elegiría a él) sea aquella en la que cada uno encuentre, junto a su tema o temas predilectos, la red personal de aprendizaje (PLN) con la que compartir y pensar de forma colectiva sobre ellos, dedicándole el tiempo que una reflexión más profunda necesita.

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Cocineros o frailes: dos maneras de leer un blog


En España se suele usar una expresión: “ser cocinero antes que fraile”. No sé si estaré en lo cierto o no, pero yo personalmente interpreto este dicho en el sentido de que una vida activa previa (la de cocinero) es condición necesaria para tener una vida contemplativa (la del fraile) enriquecedora, tanto para uno mismo como para los demás.

Llevo ya bastante tiempo inmerso en el apasionante mundo de los blogs, sin embargo, desde que he empezado a escribir el mío propio, se puede decir que me he convertido en un fraile metido a cocinero. En el poco tiempo que llevo en mi nueva condición, me he dado cuenta de que, reflexionando sobre lo que he aprendido en este lapso de tiempo tan corto, pueden existir dos maneras de leer un blog.

La del fraile contemplativo:

Antes de empezar a publicar mis propios posts, yo era (¡ya estoy usando el pasado!) un lector casi compulsivo de blogs. Encontraba uno, me gustaba, me suscribía y a leer. Artículos, artículos y más artículos. Los que más me gustaban los compartía y organizaba y vuelta a empezar.

La del cocinero participativo:

Una vez puesto el delantal de cocinero-bloguero, me he dado cuenta de que existe una manera mucho más enriquecedora de acercarse a los blogs. Antes pensaba que un blog empezaba y terminaba en sus artículos. Jamás había reparado en los comentarios que se hacían a esos mismos artículos; no se me había ocurrido pararme siquiera a hacer yo mismo uno. Había demasiados artículos que leer para perder el tiempo, pensaba. Gran error. El tener el privilegio de poder leer los comentarios que están recibiendo por parte de mis compañeros de #websoc13 mis pocos post publicados, me están ayudando, más que cualquier lectura contemplativa, a depurar mis propios pensamientos como jamás habría pensado. El diálogo, al menos para mí, no puede estar resultando más constructivo. Esto es, precisamente, a lo que creo se refería @LiaSantGr en el siguiente Tweet: 

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Si estoy en lo cierto, desde luego no puedo estar más de acuerdo con ella. ¿Será esto a lo que se refieren cuando se habla del conocimiento aumentado y de la inteligencia colectiva?

Uppss!!! Me gustaría poder ensayar una respuesta a estas cuestiones, pero lo tengo que dejar aquí porque estoy empezando a sufrir un ataque de “notitis aguda”. Me acabo de acordar de que tengo Digitalización y Preservación abandonada y hay examen.

Hagamos como si no existieran las notas en el curso websoc13


Se abre el curso websoc13 y una de las primeras actividades que se nos propone consiste en contestar tres cuestiones: qué esperas de la asignatura, mi concepción de la web social y sus aplicaciones y el uso actual que hago de la web social. Empecemos, pues, por la primera.

Qué espero de la asignatura:

Suponiendo que al final websoc13 resulte sólo ser una asignatura más del máster, es decir, una asignatura en la que los contenidos ya están prefijados de forma lineal para así facilitar su evaluación por medio de pruebas más o menos estandarizadas, pues no espero gran cosa. Aprobar a lo sumo y con cuanta más nota mejor.

No obstante, el hecho de que, de entrada, la asignatura salga del espacio tan limitado y formal que supone Moodle y se abra a nuevos territorios de carácter más informal (en los que, como nos recuerda Dolors Reig en numerosas ocasiones, aprendemos el 80% de lo que sabemos ) como por ejemplo este blog, hace que, de entrada, la vea de forma especial. El tener el privilegio de poder compartir mi actividad en torno a los contenidos de esta asignatura con mis compañer@s, entre los que incluyo a los dos tutores, y poder ver la suya, comentándola y evaluándola de forma recíproca, hace que tod@s podamos aprender de tod@s, o lo que es lo mismo, que aprendamos de verdad. Extender el diálogo a tod@s, haciendo públicos trabajos que antes quedaban en un diálogo exclusivo entre alumn@ y profesor, y que se tengan en cuenta los intereses de aprendizaje particulares de cada un@ para definir los contenidos del curso, nos invita a que de alumnos pasivos, nos convirtamos en participantes activos, lo que, evidentemente, valoro muy positivamente.

La filtración de contenidos (content curation) colaborativa, la auto-publicación y la evaluación por pares, es la mejor manera de explotar al máximo los entornos personales de aprendizaje (PLE), en los que incluyo las redes personales de aprendizaje (PLN), que las herramientas de la web social contribuyeron tanto a construir. Me parece obsoleta, por no decir sin sentido, ese tipo de pedagogía que se empeña en reproducir un sistema como el descrito por Joaquín Rodríguez en los siguientes términos:

nuestro vetusto sistema educativo está basado en la evidencia contraria: en callar y no rechistar en aras del supuesto respeto a la incuestionable autoridad (del sabio, del profesor); en repetir y memorizar sin apenas cuestionar, siempre individualmente, descartando cualquier clase de colaboración o asistencia, en la presuposición de que el genio siempre es individual; en conformarse con las evidencias que proporcionan, ordenada y linealmente, las fuentes sobre las que la autoridad se soporta (el currículum, los manuales); en someterse al orden establecido de las cosas (físico, ideológico)”

Tengo bastante esperanza puesta en una nueva alternativa pedagógica, los MOOCs. Aunque dada su inmadurez, aún están por definir, la iniciativa creada por Stephen Downes y George Siemens, me parece la más prometedora para hacer posible un cambio radical del modelo pedagógico. Los MOOCs se nutren originalmente de las ideas del conectivismo, presentada como la teoría del aprendizaje en la era digital. En la práctica, el conectivismo consiste en utilizar la web como plataforma distribuida de fuentes de información, entorno colaborativo y espacios de auto-publicación.

El primer MOOC fue organizado en 2008 bajo el título “Connectivism and Connective Knowledge course (CCK08)”, del cual se han ido celebrando sucesivas ediciones. Posteriormente, a partir de 2011, grandes universidades norteamericanas, por medio de plataformas como Coursera, edX o Udacity, están intentando domesticar a la fiera y, con ello, están reproduciendo algunas de las prácticas del modelo pedagógico que se intenta superar y que plataformas como Moodle o Blackboard se encargaron de trasladar a lo virtual de forma indiscriminada. De hecho, se habla ya de dos tipos de MOOCs: cMOOCs, identificados con los primeros y xMOOCs, los de las grandes plataformas.

Tengo que confesar que leyendo el cronograma de actividades de la asignatura me surgen algunos temores. Me gusta ir tirando del hilo por mí mismo, que una lectura me conecte con otra lectura, que una idea me conecte con otra idea, que una persona me conecte con muchas otras. La sensación de sentir cómo el propio proceso de aprendizaje personal va madurando por sí mismo, a su propio ritmo, es intransferible. Cada currículum es individual y único. Habrá tantos como participantes en el curso. ¿Cómo poder evaluar esto de forma cuantitativa en un curso, además, de tan pocas semanas? Imposible, lo sé. En un mundo de desconfianzas mutuas, si los números no declaran a favor, uno no tiene manera de certificar lo aprendido. Intentaré, pues, hacer como si las notas no existieran, porque ¿cuántas son 650 palabras?

 Mi concepción de la web social y sus aplicaciones:

Mi concepción de la web social se ajusta a la visión ideal que de Internet en general tiene Antonio Lafuente como parte de lo procomún digital. Para mí, la web social es lo que haría posible que Internet sea verdaderamente parte del procomún, haciendo de ella un espacio descentralizado y participativo, abierto a todos. De sus cualidades han nacido experimentos de colaboración social, generación y circulación gratuita de conocimiento tan interesantes como la Wikipedia, que han merecido la atención entre otros de Felipe Ortega y Joaquín Rodríguez en un libro “recomendabilísimo”: “El potlatch digital: Wikipedia y el triunfo del procomún y el conocimiento compartido” .

No obstante, la web social y todas las aplicaciones que la conforman, conviene no olvidarlo, tiene un lado oscuro: la esencia primordialmente privada de los servicios de los que somos meros usufructuarios. Gigantes como Google, Amazon, Apple o Facebook son multinacionales capitalistas operando a escala global. Su naturaleza es hacer dinero. En el momento que dejen de obtener beneficios, cambiarán o modificarán sus servicios por otros más lucrativos, llegando, en algunos casos, incluso a clausurarlos. Ejemplo de esto último es Google Reader que el próximo julio dice adiós. ¿Por qué Google Reader? ¿Por qué?…sigo aún lamentándome. El carácter alienado de nuestra relación con los proveedores de este tipo de servicios es evidente y le aleja de cualquier pretensión democrática real con la que se le quiera dotar a la web, de ahí el papel protagonista reservado a las bibliotecas para hacer auténticamente real la visión de Antonio Lafuente.

Uso actual que hago de la web social:

El uso efectivo que hago de las herramientas que me proporciona la web social se ajusta, o lo pretende, a los patrones marcados para la creación de mi propio Espacio Personal de Aprendizaje (PLE). La idea es crear mi propio proceso de aprendizaje, lo que implica la selección y organización de la información en entornos abiertos y colaborativos, ajustado a las maneras informales en que se produce el conocimiento. Algo que resulta, no sólo enriquecedor, sino también divertido. Qué contraste con la presión que supone la preparación de un examen…total para que lo memorizado se olvide tan pronto acabas de escribirlo.

Tengo que reconocer que la eficacia de la web social se ha visto multiplicada gracias a la ayuda de la web móvil y el cloud computing. Los ordenadores portátiles están bien, pero las tablets y los smartphones no tienen competencia a la hora de acceder a la información y compartirla. Si a eso unimos la posibilidad de sincronización de todos los dispositivos en la nube, entonces la adicción a la web social está servida.

Las herramientas que utilizo son varias. Para la selección de fuentes de información uso lectores RSS, antes Google Reader…¿por qué Google Reader?…y ahora Feedly, Flipboard y The Old Reader, entre otros (estoy aún en fase de pruebas) para estar actualizado en la lectura de los blogs a los que estoy suscrito; soy seguidor de personas e instituciones en Twitter, Facebook o Google+. Para estar al día de la evolución de temas concretos encuentro muy útil los hashtags de Twitter, los grupos de Facebook, Google+ o Mendeley y, sobre todo, Scoop.it, aplicación exclusiva para el filtrado de información.

Para organizar toda esta información recurro a Pocket, donde pongo en cuarentena artículos que me pueden interesar para leer en otro momento, Flipboard, que te permite desde hace no mucho crear tus propias revistas temáticas y, por supuesto Scoop.it y los siempre socorridos gestores bibliográficos como Zotero y Mendeley. También uso Evernote pero en mucha menor medida. No es necesario decir que según voy organizando la información la voy compartiendo a través de Twitter y Facebook y, últimamente cada vez más, también Google+.

No hay un PLE que se precie que no cuente con un espacio de auto-publicación, sea un blog, lo más habitual, o una web. Casualmente, yo carecía de uno de ellos hasta este preciso momento. Se puede decir que con este, mi primer blog, se cierra el círculo de mi PLE, lo que no quiere decir que no siga creciendo con nuevas herramientas o transformándose, al cambiar unas por otras.