El único documento sobre la tierra


Leyendo un tema sobre cómo elaborar un presupuesto para llevar a cabo un proyecto de digitalización me dio por pensar ¿Qué pasaría si ocurriese una hecatombe mundial y el único documento que sobreviviese fuese el presupuesto de un proyecto de digitalización? ¿Qué pensarían de nosotros las futuras generaciones si sólo pudiesen contar con ese documento para juzgarnos? Decidí ponerme en la piel de alguna de las personas que se encontrase en ese hipotético caso y mirar esa valiosísima información con sus ojos.

Lo que más me llamó la atención de la lectura detenida del tema fue que todo, hasta lo más insignificante, debía ser cuantificado en términos monetarios. En mi recorrido me encontré a mí mismo saltando de sorpresa en sorpresa…”¿pero esto también hay que presupuestarlo?” Como el dedo del rey Midas, todo lo que el presupuesto tocaba lo convertía en mercancía.

Me llegué a desesperar, lo confieso. No podía dejar de pensar…”pero, ¿en un proyecto así no habrá nadie que haga algo por gusto, por el mero hecho de hacer algo bien?; ¿qué lo único que busque esa persona a cambio sea, a lo sumo, el reconocimiento de sus compañeros? ¿una palmadita en la espalda?” Yo mismo me contesté. No debe de haber, porque si no en el presupuesto habría un apartado que dijese bien claro:

  • Contratar a alguien que de palmaditas en la espalda: tantos€

Todo muy profesional, como debe ser. Nada que ver con esos aficionados que comparten información y conocimiento en las redes sociales sin esperar nada a cambio…bueno sí, una palmadita en la espalda.

Imagen

Democracia xml y biblioteca compartida


Viendo el vídeo “Web 2.0: the machine is us” la primera imagen que me ha venido a la cabeza es aquella tan famosa sobre la evolución humana en la que se va viendo de forma lineal, pasando por cada una de las distintas fases, cómo el mono se va convirtiendo en hombre…o mujer, según se mire. Lo que quiero decir es que no se puede describir de una forma más gráfica cuáles son los orígenes de la web social y cómo ha llegado a convertirse en lo que hoy conocemos. Del html, en la que la publicación de contenidos en la web era sólo accesible a los expertos informáticos, los portadores del código, un puñado de elegidos cuya misión es salvar el mundo…virtual, al xml, en el que contenido y forma se separan para engendrar “nuestra máquina”, la web social (primer caso conocido de la historia en la que de una separación surge algo bueno).evolución

Con la web social se rompe el monopolio de los expertos sobre los medios de publicación. El resto de los mortales aprovechan la oportunidad y se lanzan a publicar, dándose cuenta del valor que tienen las cosas que saben y lo que pueden seguir aprendiendo si comparten y colaboran (permítanme la idealización). Antes los expertos publicaban y el resto consumíamos. Ahora, en cambio, todos publicamos y consumimos al mismo tiempo. Nos convertimos, sin darnos cuenta, en prosumidores.

¿La web aristocrática que hablaba html ha mutado en democracia xml? Yo diría que no. Los medios de publicación se distribuyen, los de producción de servicios no. Este es el nuevo modelo de negocio de la web, en el que grandes compañías ejercen una influencia determinante. Por ahora sus intereses y lo nuestros conviven en armonía. Ellos ganan dinero con la información que les proporcionamos y nosotros nos aprovechamos gratuitamente, o casi, de sus servicios. Cuando este equilibrio se descomponga, serán sus intereses, no los nuestros, los que prevalezcan. No sé hasta qué punto, entonces, la máquina somo nosotros.

Movimientos como el open acces o los hackers pueden resultar el contrapunto. En un medio ambiente dominado por la ética de trabajo capitalista, movida por la recompensa esperada del dinero, dichos movimientos representan un pequeño mundo paralelo donde el beneficio monetario es sustituido por el intercambio de capital simbólico como motor de la economía del trabajo (La ética del hacker y el espíritu de la era de la información/ Himanen, Pekka). Se busca el reconocimiento mutuo y la adquisición de renombre; se busca prestigio, no dinero, y el prestigio se acumula aportando valor a la comunidad y abriendo el acceso a los contenidos, no apropiándoselos para crear una escacez ficticia por medio de copyrights, patentes, etc. Si un@ pensase en una biblioteca ideal, ¿en cuál de los dos tipos de economía la situaría? Pues eso, una biblioteca compartida.